jueves, 26 de agosto de 2010

mientras esperaba mi café se acercó uno de los profesores con el suyo en la mano y me dijo que ese momento, en el que revolvía y mezclaba el café, la espuma, el chocolate y la canela, era mucho más placentero que cuando lo tomaba. Con el amor pasa lo mismo, dijo, es mucho más intenso el pensamiento que lo que termina siendo. Después siguió hablando cosas de arquitectura como si nada.

miércoles, 25 de agosto de 2010



no duele no duele no duele no duele no duele no duele no duele no duele

viernes, 6 de agosto de 2010



Peter Cook,Kunsthaus Graz





Menos mal que existen cosas así

martes, 20 de julio de 2010




Estoy entrando al peligroso mundo del psicoanálisis

viernes, 11 de junio de 2010


"No hay amor sin dolor", decía mi abuelo Jacobo.
Entonces agarraba mi cabeza y la de mi hermano con sus manos gigantes y gordas y nos hacía chocar a lo bruto las frentes.

Desearía haber podido explicarle que así no funcionaba.

lunes, 17 de mayo de 2010








Hormigón, ladrillo, vidrio, madera, chapa, tejas, hierro, cerámicos y plástico, todos los materiales de fiesta copulando como animales sueltos en menos de veinte m2 de fachada.
Cuadra tras cuadra se repite esta imagen de barrio de superciudad, el más es más porque sí.

jueves, 22 de abril de 2010


algunos pájaros que van y vuelven

martes, 20 de abril de 2010

domingo, 7 de marzo de 2010


quiero vivir acá

domingo, 31 de enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010


Haga lo que haga siempre va a existir una diferencia animal entre lo que dibujo al milímetro y lo que terminan haciendo en la obra.
En la vida lo mismo, entre lo que deseo y la realidad, kilómetros.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009

ou, 30 años

viernes, 6 de noviembre de 2009

Nan Goldin

Nan Goldin, i love you



Los días nublados como hoy los rojos son tan rojos!

viernes, 16 de octubre de 2009



En algún momento pensé que había quedado adentro del libro que me prestó una muy amiga de esa época. Creía que se lo había devuelto con la carta de señalador. Era La conjura de los necios, si, título que cada vez que recordaba o alguien nombraba sentía una especie de molestia (la vergüenza se siente como arriba del ombligo, no?), pensar que mi amiga la había leído, una carta escrita a mi misma para abrir al año siguiente, un compilado de objetivos tontos a cumplir entre 1998 y 1999. Una carta privada, casi como un diario, llena de confesiones e intimidades. Envenenada. La imaginaba riéndose de cada oración. ¿Podría haberle pedido que me preste otra vez el libro aquel y ver si seguía adentro?. No.

Pero me equivoqué, estaba en un libro mío.
El otro día la encontré en las últimas páginas del Werther.
Doce años más tarde de lo previsto la leí.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Charles Harper

¿Cómo pude vivir tantos años sin saber quién eras, Charles?