
Me quedé encerrada en el baño de un restaurant. Sufrí un segundo de pánico y después me dediqué a pensar en cómo salir de ahí. No había picaporte, se habría caído del lado de afuera. No había más de 5 cm. entre el piso y el fondo de la puerta así que ni siquiera contra mi voluntad podía hacer cuerpo a tierra y reptar hacia la libertad. Gritar me pareció demasiado exagerado, fuera de contexto. ¿Qué iba a decir: auxilio, socorro, hola?. Las opciones no me convencieron y me quedé callada respirando fuerte. Hice una fuerza bestial y nada se movió así que trepé al inodoro, pasé una pierna por el espacio entre el techo y la parte de arriba de la puerta (apenas 25/ 30 cm.), hice presión entre las paredes y mis brazos y me tiré. Caí parada. Hubiera necesitado público para que aplauda mi hazaña una vez que me vi del otro lado, igual le sonreí a la nada triunfante.