
Encontró tirada en la calle una caja llena de cosas: tres frisbis fluor, unas cincuenta gomas de borrar tinta y lápiz nuevas, cinco o seis paquetes sin abrir de gomitas de pelo pero de esas que se usaban en el 80, las de pelotitas de colores al final, un cenicero de plástico amarillo, dos bandejas del mismo plástico pero de otros colores y estas latitas de personajes que no puedo relacionar. Ni a ellos ni las cosas entre sí.
2 comentarios:
esos deben ser los maridos de las matrioshkas, esas muñequitas rusas que se meten unas adentro de las otras.
Un abrazo
Yo soy de esos boludos consumistas que si las ve las compra...
Estoy perdido
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