
jueves, 15 de enero de 2009
domingo, 11 de enero de 2009
En la mano derecha una bolsa doble con dos grotescos tubos de sushi vegetariano, un algo que supongo debe ser rico sólo porque la lata es linda, arroz yamaní y un paquete de galletitas de algarroba, mientras piso un pescado crudo y siento que el cuerpo entero, blando y putrefacto se filtra entre la suela de la ojota havaiana y mi pie y una vieja bien vieja le dice a otra: ”la gente viene a este barrio para sentirse chino un rato, viste?.”
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no voy más al barrio chino x luli
miércoles, 31 de diciembre de 2008
lunes, 15 de diciembre de 2008
jueves, 4 de diciembre de 2008
Al fin la conferencia de Álvaro Siza . Tan difícil se hizo entender lo que decía en ese portugués español sin traducción simultánea, que la única opción fue relajarse e intentar adivinar la relación entre las imagenes proyectadas y los esquemas que improvisaba con el tembloroso puntero laser.
Habló sólo de una obra increíble en Porto Alegre, la Fundación Ibero Camargo.
Habló sólo de una obra increíble en Porto Alegre, la Fundación Ibero Camargo.
A mi amiga Cande le dedico la imagen de la obra de Siza "Centro Gallego de arte contemporáneo" llamativamente parecida al Malba, proyectado casi 10 años más tarde por un grupo de arquitectos cordobeses.
CENTRO GALLEGO DE ARTE CONTEMPORÁNEO
MALBA
jueves, 20 de noviembre de 2008
colgate max fresh

Después de semanas de pesquisas descubrieron que era yo la que usaba la pasta de dientes de mis jefes después de cada almuerzo.
Procuraba abrir el tercer cajón del vanitory lo más silenciosamente posible y acomodar todos los elementos con una precisión milimétrica una vez cometido el crimen.
Pero me delaté cerrando el frasco de café soluble de la misma forma que cierro cualquier cosa a rosca.
Torcido-todo-siempre, soy la culpable.
martes, 4 de noviembre de 2008

Tengo la certeza de que mis nuevos vecinos, una canadiense chillona y un francés nada guapo, me odian.
Estoy casi segura de que fueron ellos los que anoche plantaron un grillo histérico en una de las plantas de mi balcón como parte de una compleja y sutil venganza.
¿De qué otra forma llegaría un insecto así a un noveno piso?
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toda la noche sin dormir x luli
sábado, 1 de noviembre de 2008
sábado, 25 de octubre de 2008
jueves, 23 de octubre de 2008
Dicen que el corazón avisa siete veces antes de romperse definitivamente.
Igual también dicen que el siete es el número de los mentirosos.
V dice: las estructuras de hormigón avisan también, no? o era que no?.
Lu dice: si, avisan con rajaduras.
v dice: con un derrumbe?.
Lu dice: no! ese sería el paso 7, el último.
v dice: ahh, el 7 es un número que obra de maneras misteriosas.
Igual también dicen que el siete es el número de los mentirosos.
V dice: las estructuras de hormigón avisan también, no? o era que no?.
Lu dice: si, avisan con rajaduras.
v dice: con un derrumbe?.
Lu dice: no! ese sería el paso 7, el último.
v dice: ahh, el 7 es un número que obra de maneras misteriosas.
viernes, 17 de octubre de 2008

Si fuese un poco más impulsiva quizás le habría podido decir, aunque de buena forma, que lo único que quería era estar sola, que se callara de una vez y me dejara hacer mis ejercicios matutinos en silencio. Hubiera evitado quedarme asintiendo como si realmente me interesara lo que contaba el geronte. Mi participación: mhj, mhj, mhj, mh,j si ,si , uh , mhj.
Boxeador, piloto de avión en alguna provincia del sur, políglota ( G: "preguntame cómo se dice cualquier palabra en cualquier idioma, nena". M: "no, no importa, le creo".) y ciclista en los 40`s.
Veinte minutos de exageraciones y desvaríos que sin duda reconfirmaron mi odio por cualquier cosa que tenga que ver con la tercera edad.
miércoles, 8 de octubre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Tom Morris
Era una de esas vacaciones eternas de un verano cualquiera, yo tenía unos cinco años y mi papá recibió de un extraño una carta manuscrita y un mapa, ambos rotosos. Estaba firmada por un tal Tom Morris, personaje que mi papá había creado para mí, un pirata bonachón y sin parche que había tenido una historia amorosa con mi abuela antes de conocer a mi abuelo, claro está. En la carta nos explicaba que se iba para siempre no recuerdo de dónde hacia dónde y nos dejaba un tesoro enterrado en un lote abandonado cerca de la casa en la que vacacionábamos. Nos explicaba en el mapa cómo llegar y el lugar exacto marcado con una equis roja.
La noche elegida, cargamos una pala en el baúl del auto, llevamos linternas y mi papá usaba un pasamontañas para que “los malos” de quienes Tom nos advertía, no lo reconocieran. Llegamos al lugar y contamos los pasos según las instrucciones. Encontramos bajo tierra y sin dificultad un cofre gigante que cargamos con miedo en el auto y huimos con las luces apagadas y en primera para no hacer ruido. Adentro había dos espadas, cuchillos, anillos, collares, plata vieja y monedas ennegrecidas que dividimos casi equitativamente.
Todavía guardo en el fondo del placar parte del botín: muchos, pero muchos australes camuflados … de esos que se usaban en altamar.
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